Los roedores son una de las plagas más comunes y persistentes que pueden aparecer en hogares, locales y almacenes. Su capacidad para reproducirse rápidamente, colarse por pequeñas rendijas y adaptarse a casi cualquier entorno los convierte en una amenaza silenciosa. Además de causar daños estructurales, estos animales pueden poner en riesgo tu salud y la de tu familia.
Descubre los diferentes tipos de roedores, cómo identificarlos y cómo actuar ante su presencia.
¿Qué son los roedores y por qué invaden las casas?
Los roedores son mamíferos del orden Rodentia, caracterizados por sus dientes incisivos superiores e inferiores, que crecen constantemente y les obligan a roer de forma continua. Esta necesidad fisiológica, unida a su instinto de supervivencia, los lleva a buscar comida, agua y refugio en entornos humanos, especialmente cuando las condiciones climáticas son adversas.
En zonas urbanas, los roedores encuentran en nuestras casas el lugar ideal para alimentarse y anidar. Rastrean olores de comida, buscan calor y humedad, y se cuelan por grietas, tuberías o rendijas mal selladas. Lo preocupante no es solo su presencia, sino su potencial para transmitir enfermedades, dañar estructuras y contaminar alimentos.
Clasificación general de los roedores
Antes de entrar en detalle sobre los tipos concretos de roedores, es importante diferenciar algunos grupos clave según su hábitat y comportamiento.
Roedores silvestres vs roedores urbanos
Mientras que los roedores silvestres viven principalmente en bosques, campos o zonas rurales, los roedores urbanos se han adaptado a la vida en ciudades y pueblos.
Los primeros raramente interactúan con el ser humano, pero los segundos representan un peligro directo para hogares, negocios y comunidades.
Roedores invasores vs autóctonos
Algunos roedores como la rata gris o la rata negra no son originarios de la península ibérica, pero han colonizado hábitats desplazando a especies locales.
Estos roedores invasores pueden generar desequilibrios ecológicos y nuevas amenazas sanitarias.
Tipos de roedores, ¿plagas o mascotas?
No todos los roedores deben ser vistos como una amenaza. De hecho, muchos de ellos han sido domesticados y forman parte de millones de hogares como mascotas. Sin embargo, otros representan un riesgo sanitario y estructural importante cuando invaden nuestras casas o negocios.
Roedores que suponen una amenaza o plaga
Estos roedores suelen vivir en libertad, especialmente en entornos urbanos o rurales desatendidos. Pueden convertirse en una plaga de roedores cuando encuentran alimento, refugio y condiciones para reproducirse.
Rata común (Rattus norvegicus)
También conocida como rata gris o rata de alcantarilla, es una de las especies más invasivas del mundo. Suele habitar en zonas húmedas, cloacas, sótanos y estructuras con fácil acceso a residuos.
Son grandes, agresivas y pueden transmitir enfermedades como leptospirosis o salmonelosis.

Rata negra (Rattus rattus)
Más ágil y escaladora que la rata común, la rata negra prefiere alturas: áticos, techos, árboles cercanos a viviendas.
Su aspecto es más delgado y su cola más larga. También es portadora de patógenos y se adapta con rapidez.
Ratón doméstico (Mus musculus)
Pequeño, curioso y muy escurridizo, el ratón doméstico es experto en colarse en despensas y cocinas. Sus excrementos y orina pueden contaminar alimentos, y sus hábitos nocturnos complican su detección.

Topillo (Microtus spp.)
Aunque menos presente en entornos urbanos, el topillo puede convertirse en una plaga en zonas agrícolas o jardines. Excava túneles, se alimenta de raíces y genera daños en cultivos o céspedes.
Rata de campo (Apodemus sylvaticus)
Presente en huertos y zonas boscosas, la rata de campo puede entrar en casas rurales en busca de alimento. Aunque menos agresiva que otras especies, sigue siendo transmisora de enfermedades.

Ardilla gris (Sciurus carolinensis)
Especie invasora procedente de América. Desplaza a la ardilla roja y puede generar desequilibrios ecológicos. En zonas con alta población, puede llegar a colarse en casas y almacenar comida.

Tipos de roedores que se consideran mascotas
Estos roedores han sido domesticados y criados en entornos controlados, y suelen tener un comportamiento dócil, una alimentación específica y cuidados concretos. No se consideran plaga salvo en caso de escape o abandono.
Cobaya o conejillo de Indias (Cavia porcellus)
No representa un peligro real, pero es importante recordar que algunos roedores domésticos pueden convertirse en foco de atracción para otros más peligrosos si no se limpian bien sus jaulas o se deja comida expuesta.

Hámster dorado (Mesocricetus auratus)
Rara vez se considera una amenaza, pero en casos de abandono o escapes repetidos, pueden formar colonias. Aun así, su capacidad de supervivencia fuera del hogar es limitada.

Degú (Octodon degus)
Roedor doméstico que, si se escapa o se abandona, puede generar pequeños focos de plaga, especialmente en zonas cálidas y rurales.

Jerbo (Meriones unguiculatus)
Roedor activo, excavador y muy ágil. Esta especie común como mascota es difícil de recuperar si se escapa. Además, debido a su rápida reproducción, puede suponer un problema si no se controla.

¿Cuál es el roedor más grande?
El roedor más grande del mundo es la capibara (Hydrochoerus hydrochaeris), también conocida como carpincho. Este animal puede llegar a pesar entre 40 y 65 kilos, y medir hasta 1,3 metros de largo, con una altura de unos 50-60 centímetros a la cruz. Su tamaño supera con creces al de cualquier otra especie de roedor.
A pesar de su impresionante tamaño, la capibara es un animal herbívoro, pacífico y muy sociable, que vive en grupo y prefiere zonas húmedas como ríos, lagunas o pantanos. Aunque no representa una amenaza directa para el ser humano, su presencia en zonas agrícolas puede generar conflictos debido al consumo de cultivos.
En España, no existen poblaciones silvestres de capibaras, pero algunos ejemplares pueden encontrarse en parques zoológicos o fincas privadas. Por su tamaño y necesidades específicas, no es una especie que pueda convertirse en plaga doméstica, aunque en otros países como Argentina o Colombia, sí pueden causar daños agrícolas localizados.

¿Cuándo llamar a un profesional en control de plagas de roedores?
Si observas una plaga activa o señales frecuentes de presencia de roedores como: excrementos pequeños y oscuros, ruidos en paredes y techos durante la noche, olores desagradables, restos de comida roída o caminos marcados o huellas; lo ideal es contactar cuanto antes con especialistas como Plagoo. Cuanto más tardes, más se reproduce la colonia y más complejo será erradicarla.
En Plagoo somos expertos en control de roedores en entornos urbanos, rurales y empresariales. Nuestro equipo realiza diagnósticos personalizados y adaptados, aplica soluciones seguras y sostenibles, y garantiza resultados eficaces.
Conclusión: identifica a tiempo los tipos de roedores
Conocer los diferentes tipos de roedores que pueden aparecer en tu entorno es fundamental para actuar con rapidez y eficacia ante una posible infestación. Algunos pueden parecer inofensivos, pero incluso los más pequeños pueden causar daños considerables y poner en riesgo la salud de quienes habitan la vivienda.
Diferenciar entre especies plaga y mascotas domésticas también ayuda a tomar decisiones responsables y evitar errores comunes. Desde Plagoo, te animamos a vigilar tu entorno, aplicar medidas de prevención y, ante cualquier sospecha de presencia de roedores, contacta con nuestro equipo para ofrecerte soluciones eficaces, seguras y sostenibles.
Preguntas frecuentes sobre tipos de roedores
¿Cuál es el roedor más común en casas?
El ratón doméstico es el más frecuente por su tamaño y capacidad para colarse en cualquier espacio.
¿Qué hacer si veo una rata en mi cocina?
Evita el contacto directo, limpia bien la zona y contacta con una empresa de control de plagas como Plagoo.
¿Cómo se si son ratas o ratones?
Las ratas son más grandes, dejan excrementos más gruesos y hacen más ruido. Los ratones son más discretos pero igual de dañinos.
¿Pueden los roedores vivir dentro de las paredes?
Sí, muchas especies usan cavidades en paredes para anidar y moverse sin ser vistas.


